samedi 23 août 2008

Un ramo de jazmines, los pies en la arena, la palabra amor, el sabor del vino, el arrobamiento musical, el viento del mar, sumergirse en una bañadera de agua caliente, los colores del atardecer, un perfume distintivo, el sabor de la piel, disfrutar de uno mismo, ser un bollo de sábanas, el capítulo 93 y Nocturno, el olor a noche, una zamba, los amigos, el color violeta, el llamado destino, llorar de felicidad, besos en la comisura de los labios, confesar en susurros sentimientos, los pies desnudos, los consejos justos en el momento adecuado, comer rabas, el deseado silencio, el gusto de una manzana verde, caminar escribiendo, el tacto, el color del jacarandá, las mañanas en la ciudad, el cuerpo a contraluz, las pipas saladas, las palabras y todo lo que significan, ser feliz, la desautomatización en ciertos accionares, la comida china, la piel en el agua, las intuiciones, el recorrer de los labios, los cronopio, viajar de noche, sentirse acompañado, la sonrisa de un niño, los abrazos fuertes y calidos, el sabor del chocolate shot, las miradas fijas, el olor a pasto mojado en verano, tardes entre mates y charlas, sentirse, el licuado de durazno, el contacto a través de las manos en todas sus formas, la nuca, los antojos, la complicidad del codo a codo, el pelo mojado, acariciar algo que duerme, el pure de papa, el blanco y negro, volver al hogar, el desgaje de la ropa, cerrar los ojos, la risa, el olor a lluvia, lo inexpresable, hoy no tengo pretextos, ni disculpas ...

mardi 19 août 2008

Pero el amor, nuestra palabra ...




Mi dadora de infinito, yo sí se tomar (nuestras propias dadoras de infinitos, nos sabemos tomar). Estas dormida sobre mi cama, te advertí sobre esa frazada, tiene la característica de hacer que no queramos salir al mundo exterior, acostumbrandonos a estar tapadas hasta la frente de capas y más capas (quizas porque todavía es pronto para salir, y no es cansancio). Sí, mandalas, laberintos donde la pragmática no nos sirve más que para terminar perdidas y/o siendo socorridas entre abrazos y palabras. Quizás, nosotras mismas seamos nuestros propios puentes y flores japonesas y propios relojes totalmente adestiempo de eso que llaman "mundo" ... tantas veces Maria, tanto Maria en aun menos tiempo. Y nuestra música ... i dont know why but i have a feeling that there's more than this, tal vez juglar, pájaro o jaula o mano asesina, princesa en la torre ...el poder de abarcar mucho en poco cuerpo y la legitimidad de los sentimientos más allá de que si tienen razón o lugar o no razón y sí lugar, pero nosotras. Yeap, the dice was loaded from the start mientras pensamos que es cuestión de jugarnos el tablero, pero supongo que eso hace a la magia, el ver a cuanto le acertamos en esto de astrología sentimentalista. Si nos conoceremos, "aledaño" y un reojo aparece, cualquiera diria que somos amigas. Bicoloreas. Esa mimetización inconsciente que simplemente al oler un poco de distancia vuelve los ojos necesitando un abrazo, y cuando decimos que sí es solo una manera de hablar ...pero de repente basta con que se asome la punta de nuestro ovillo (ese quilombo de cosas que somos) y que él lo tome para que se quede con todo el hilo y nos encontremos desnudas, totalmente vulnerable, asi de vulnerables como evitamos ser, además como si fuera poca cosa permitir que desenrollen nuestro ovillo babilonico de las mil lenguas, y es como, pff, sacar una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, atarlos con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que queremos, total parcial; queremos, total general; ni te digo. Como me gusta mimarte, y como ritual o cancion o piropo o todas; te quiero más que las vueltas de tu pelo y cualquier tipo de ojos de pájaro, de esos que aun dolientes pueden más. La verdad es que no me asombra que en tan poco tiempo hayan habido tantas palabras y teorías y símbolos, pocos favoritismos y exaltaciones como los nuestros (mientras yo me pierdo en mi valle de los mil surcos). Sabiendo que aún dentro del lenguaje de las palabras hay algo, un concepto, una vivencia, totalmente inexplicable, intangible e imposible de transmitir, admiro la forma en la que nos entendemos, el cómo de las piezas que se amoldan, será que nuestros filtros son parecidos, el meta-lenguaje de forma y contenido a la vez tan autoreferencialista o quizás simplemente creemos que nos entendemos pero aún con eso nos basta.
"Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados ...".

Ahi te levantaste, ahora me estas convidando uno de tus mates, cabe clarar que este también es un asunto medular, m e d u l a r, suave, imprescindible, corporal.
Y se hizo la luz y el silencio y el cuerpo propiamente acobijado en sí mismo en más silencio.

vendredi 15 août 2008

Pertenencias - J. Bignozzi

Como toda persona que se respeta
tengo una ventana para decir buen día
para dejar que se acerquen
las imágenes que aún reconozco
para escuchar
el paso de la gente de los gatos de las hojas
y sentirme desamparada
a través de mi ventana los ruidos son más lejanos.
Una ventana con ruidos de tormenta de tiempo que pasa
mis plabras para conocerme mejor
yo misma explicada hasta el aburrimiento
yo misma que mira a la gente con la que ni nos hemos planteado el amor
los que me escuchan los que me comprenden
los que no existen
yo misma que hablo cada vez más
y sólo interesarme por pocos rostros
tan pocos
que bromeo con todo el mundo
para disimular mis preferencias.

mardi 12 août 2008

Palabras besadas en la piel a modo de certeza y el tiempo que corre, que espero que nos haya dejado atras porque pienso quedarme acostada muchas horas más, (¿por qué no aceptar lo que estaba ocurriendo sin pretender explicarlo, sin sentar las nociones de orden y desorden .....?) Lo más gracioso es encontrarme sumergida en este ovillo de sábanas de más tiempo y la incertidumbre de los puntos suspensivos que no sabemos si van en camino al desvanecimiento o son la puerta a la continuidad de degustarnos en ese recipiente que llaman tiempo, la desorientación de saberme -sin aceptar el poder del sentido que hizo que esté- al lado tuyo; Handle with care. Sí, esta mania de besar en palabras lo que pienso.

jeudi 7 août 2008

Seguramente, dentro de algunos segundos vas a darte cuenta que pasaste a otra sala del museo pero esta vez solo. Al volver a la pieza de las cortinas oscuras vas a encontrarte a una mujer desnuda sentada frente al espejo, sobre el borde de su silla y sus ojos que se asoman sobre el reflejo (ella también te esta mirando). Primero el color de su cuerpo, el arco de su cintura, sus hombros destapados por la ropa, despues vas a notar, más cerca tuyo, la cabeza de una joven y los giros de su pelo sobre su espalda que simula estar cansada, te llama la atención que a diferencia de toda situación que emula ser ficcional, la luz de la sala elija no iluminarla a ella. Por último, te vas a dar cuenta que es mio el cuerpo que esta sobre el asiento frente al cuadro, y que no hice más que comprender qué hacen las personas cuando se sientan frente a una pintura; escribir.

mardi 5 août 2008

Pola Paris


Después a Oliveira no le pareció extraño que Pola se mostrara perversa, que fuese la primera en abrir el camino a las complacencias, que la noche los encontrara como tirados en una playa donde la arena va cediendo lentamente al agua llena de algas. Fue la primera vez que la llamó Pola Paris, por jugar, y que a ella le gustó y lo repitió, y le mordió la boca murmurando Pola París, como si asumiera el nombre y quisiera merecerlo, polo de París, París de Pola, la luz verdosa del neón encendiéndose y apagándose contra la cortina de rafia amarilla, Pola París, Pola París, la ciudad desnuda con el sexo acordado a la palpitación de la cortina, Pola París, Pola París, cada vez más suya, senos sin sorpresa, la curva del vientre exactamente recorrida por la caricia, sin el ligero desconcierto al llegar al límite antes o después, boca ya encontrada y definida, lengua más pequeña y más aguda, saliva más parca, dientes sin filo, labios que se abrían para que él le tocara las encías, entrara y recorriera cada repliegue tibio donde se olía un poco el coñac y el tabaco.